La presión turística

El domingo pasado estuvimos dando una vuelta por Barcelona, por los sitios más emblemáticos.
Todavía resonaba en mi cabeza la conversación de la noche anterior sobre la saturación de algunos destinos, los efectos de las modas sobre los destinos turísticos, la fuerza de los iconos como herramienta de posicionamiento en el mercado...los efectos positivos que generan estas y muchas otras situaciones sobre el sector turístico y, sobre todo, los efectos negativos que padece el ciudadano y residente de ese espacio.
El paseo del domingo fue como llevar a cabo una clase práctica, pudimos comprobar in situ lo que estuvimos discutiendo. Paseamos por la Barceloneta, Montjuïc, Las Ramblas, El Gótico y El Parque Güell, y la sensación fue la de sentirnos desplazados, "invadidos" por turistas extranjeros, agobiados por las colas, cansados de esquivar gente...
Y eso que no somos de Barcelona, que nuestra residencia habitual está 550 km más al sur...¿qué debe sentir el barcelonés sobre la "invasión" turística que ha experimentado su ciudad durante estos últimos años? ¿y ante la imposibilidad de disfrutar de un paseo por el Parque Güell? ¿y sobre la tematización de la ciudad, sobre la banalización de sus iconos? ¿qué pensaría Gaudí si viera que el reconocimiento de su obra se limita a la adquisición de una foto o de una figurita? ¿hasta qué punto está dispuesto a ceder el ciudadano barcelonés, a hipotecar su identidad?

Comentarios

Angel Honrado ha dicho que…
Hola, David,

Nada que no hayamos comentado ya. Precisamente, el alcalde Hereu comentó en una entrevista a La Vanguardia que hay que controlar el la presión turística que sufre Barcelona en aras de regular los flujos y "mimar al residente". He publicado hoy un artículo que hace mención a dicha entrevista. Échale un vistazo cuando puedas.

Un saludo.
Ángel Honrado
www.turistasyturismo.blogspot.com