Matalascañas, un auténtico privilegio


Hace ya unos cuantos años que estuve en Matalascañas, a principios de julio. Íbamos de ruta por Huelva y nos alojamos allí para visitar Doñana en concreto y sin muchas expectativas más allá de lo que algunos amigos nos habían comentado de sus experiencias en Matalascañas. Y la verdad es que nos gustó.

Nos alojamos dos noches en Matalascañas, aunque realmente estuvimos allí casi tres días, pues llegamos un lunes por la mañana y nos fuimos el miércoles por la tarde. El lunes lo aprovechamos para dejar las maletas y marcharnos a visitar el Parque de Doñana, el martes lo pasamos tirados en la playa de Matalascañas y el miércoles nos levantamos y nos fuimos para Sanlúcar de Barrameda, Jeréz y el Puerto de Santa María, con base aquí.

Desde aquella ruta no hemos podido volver, a pesar de haber hecho algún intento recientemente. Pero de todo lo que vimos me quedé con la estancia en Matalascañas, por una cuestión muy sencilla: es un auténtico privilegio estar rodeado por el Atlántico y por Doñana.




Uno de los atractivos más de moda en Matalascañas es el mercado de Las Sabinas, un mix entre un espacio gastronomía gourmet y de artesanía tradicional. Por lo general suele contar con multitud de actividades de animación, así que es una buena alternativa para las familias.



Matalascañas es sol y playa, sí, pero sobre todo es sol y playa en un entorno natural único. Pero no hay muchos destinos turísticos que puedan presumir de combinar playa, naturaleza, gastronomía y artesanía como Matalascañas.

Repetir, repetiré seguro. Lo que no sé es cuándo. Pero será pronto, vamos...

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