El turista accidental (I)

Amsterdam
El martes por la noche volví a Barcelona de un viaje de tres días a Amsterdam y, aparte del frío (soy más de climas cálidos) ha habido tres cosas que me han llamado especialmente la atención:
  1. En varias de las terminales del Aeropuerto de Schiphol alguien tuvo la genial idea de pensar en que las familias con niños pequeños también viajan y que la paciencia de estos últimos suele ser escasa ante las largas esperas para embarcar. Por eso, para mantenerlos entretenidos (y tranquilos), han creado varias zonas con mesas redondas y 4/5 asientos junto a las cuales hay varias pantallas táctiles con juegos interactivos (Memory, las 7 diferencias…), así como varios espacios llamados Children’s play areas con toboganes, Consolas Nintendo y televisiones con películas Disney.
  2. Me alojé en el Hotel Holiday Inn Amsterdam (junto al Rai Exhibition Center) y la tarde siguiente al check-in me encontré que la camarera, al hacer la descubierta de la cama, me había dejado bombones y el formulario de satisfacción… en español. Sin duda, tuvieron este dato en cuenta (cuando me registré di mis datos de residencia) y pensaron que, pese a saber inglés, me gustaría encontrarme el cuestionario en mi lengua materna.
  3. En las páginas 142 y 143 de la Visitors Guide de Amsterdam (guía de bolsillo gratuita editada por las Páginas Amarillas holandesas), la policía del Barrio Rojo da la bienvenida a los turistas y visitantes (la guía tiene una gran tirada y se puede encontrar en todos los hoteles, oficinas de información turística, en varias tiendas…) y les recuerda que, pese a ser una ciudad libre, no todo está permitido en ella. En tono amable les dice que no está permitido mear en la calle (poniendo los váteres de las comisarias a disposición de los turistas), que no conviene pasarse bebiendo y que hay que tener cuidado con los carteristas. Avisan que en el Barrio Rojo también vive gente que tiene hijos y que tienen que madrugar para ir a trabajar. Que respeten a las prostitutas, que no abusen de las drogas blandas (dan varios consejos de cómo recuperarse ante bajones de tensión/azúcar) y que tengan en cuenta que no todos los ciudadanos de Amsterdam toleran los porros. En resumen: recuerdan que serán implacables con las infracciones, pero que están ahí para ayudarles y hacer su estancia mejor y más segura.

¿Y vosotros/as? ¿Habéis estado en Amsterdam? ¿Cuáles han sido vuestras experiencias?

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